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La más conocida, e importante de las condecoraciones francesas, establecida por Napoleón I. La orden se concede a hombres y mujeres, ya sean franceses o extranjeros, por méritos extraordinarios realizados dentro del ámbito civil o militar. Sus cinco categorías, en orden creciente, son; Chevalier o Caballero, Oficial, Comandante, Gran Oficial y Gran Cruz.
La efigie que adorna el anverso de la medalla ha ido cambiando con la historia. Hasta 1815 y entre 1848 y 1880, aparecía el perfil de Napoleón I, pero con la Restauración se cambió por el de Enrique IV. Desde finales de siglo XIX, es una figura femenina la que decora la medalla. En la orden de la Legión de Honor se entra desde el grado más bajo, el de Caballero, pudiendo progresar por méritos exhibidos. El cargo supremo, es el de Gran Maestre que corresponde al Presidente de la República Francesa y que a su vez lo recibe de manos del Canciller.
Para entrar, en la Legión es necesario que un Ministro presente al candidato al Consejo de la Orden. Si el Consejo aprueba la propuesta ministerial, el candidato pasa a ser miembro, recibiendo una condecoración en el curso de una solemne ceremonia. Las condecoraciones también cambian según, el orden jerárquico, principalmente por su tamaño. La de los Caballeros y Oficiales, tienen un diámetro de 37 milímetros, mientras que la de los Comandantes es de 60. Quien accede al título de Alto Oficial o de Gran Cruz, a parte de la condecoración, recibe una placa de 90 milímetros bañada en plata u oro.
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